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La decisión del Banco Central de mantener su tasa de política monetaria en 5.75 % anual responde a una lectura cautelosa, pero acertada, del momento económico. En lugar de acelerar el paso hacia la expansión, ha optado por sostener el rumbo, en un contexto donde la inflación permanece bajo control y la economía muestra signos de recuperación, aún por debajo de su potencial.
En su más reciente comunicado, la entidad reconoció que el entorno internacional sigue bajo tensiones y condiciones financieras restrictivas. Esa realidad, sumada a una inflación que acumula 27 meses en el rango meta (3.40 % interanual en julio), justifica la prudencia. Mover la tasa ahora, sin una señal clara de repunte sostenido, sería apresurado. Y el equipo que maneja el Banco Central lo sabe.
La institución, vistas las señales, parece operar bajo una estrategia de doble carril: mantener la tasa como ancla de estabilidad y, al mismo tiempo, liberar liquidez de manera focalizada. La aprobación de un programa de provisión de fondos por RD$81,000 millones —de los cuales se desembolsaron cerca de RD$40,000 millones— ha impulsado el crédito privado, que crece a más del 8 % y apunta a cerrar el año en torno al 10-12 %. Es un punto positivo.
Este enfoque mixto está dando resultados. La apreciación acumulada del peso dominicano es de 0.3 %, las reservas internacionales superan los US$14,200 millones y el crédito fluye hacia sectores clave, como las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y la vivienda de bajo costo. A nivel externo, la estabilidad de tasas en EE.UU. ha reducido la presión sobre países emergentes como República Dominicana, y abre espacio para maniobrar sin comprometer la estabilidad cambiaria.
En este escenario la pausa no significa inmovilidad, sino control, disciplina y sensibilidad ante los riesgos. La economía aún camina sobre terreno frágil: el crecimiento acumulado a junio es de 2.4 %, con una proyección de entre 3.0 % y 3.5 % al cierre de 2025. El consumo interno todavía no repunta con fuerza, pese al dinamismo de la minería, agropecuaria y manufactura. Son elementos a considerar.
Mientras otros bancos centrales de la región recortan tasas en escenarios distintos, el nuestro reafirma su autonomía y compromiso con la estabilidad. En un mundo volátil, actuar con serenidad es una forma de liderazgo; una decisión que refuerza la confianza en el rumbo económico.