Los constantes y prolongados apagones que desde hace varios días azotan a numerosos sectores de Santo Domingo Este han desatado una ola de indignación, desesperación y protestas.

Los residentes denuncian que, a pesar de recibir facturas mensuales con montos cada vez más elevados, la Empresa Distribuidora de Electricidad del Este (EDESTE) continúa ofreciendo un servicio deficiente, inestable e insostenible.

Desde tempranas horas dl pasado domingo, amplias zonas de la parte oriental de la provincia permanecían sin energía eléctrica. La situación se agrava exponencialmente debido a las altas temperaturas de la temporada, convirtiendo los hogares en verdaderos hornos.

Entre las comunidades más afectadas figuran, Los Mina (Sur y Norte), Barrio Puerto Rico, Ensanche Ozama y Las Enfermeras; Alma Rosa, El Rosal, San Isidro, Villa Duarte, Los Mameyes e Isabelita; Vietnam, Villa Carmen, El Brisal y San Luis.

En Los Mina, por ejemplo, los usuarios reportaron un viernes con más de 10 horas consecutivas a oscuras, tres horas el sábado y un corte generalizado este domingo desde el amanecer que se extendió hasta bien entrada la tarde.

El drama económico

La mayor contradicción, y fuente de rabia para los ciudadanos, es la llamada «inflación eléctrica»: el servicio disminuye, pero el costo aumenta.

“Estamos agobiados de tantos apagones y, sin embargo, todos los meses las facturas en lugar de bajar, suben”, expresó impotente la señora Angélica Martínez, residente en Los Mina Sur.

El problema va más allá de la incomodidad de dormir sin ventilador. Comerciantes y colmaderos de los sectores afectados reportan pérdidas millonarias debido al daño de embutidos, lácteos y carnes que pierden la cadena de frío.

Asimismo, las amas de casa lamentan tener que botar la comida dañada en sus neveras, un golpe directo al bolsillo en medio del alto costo de la vida.

Por su parte, las ciudadanas Daniela y Andrea Santos afirmaron que los cortes energéticos dañan los electrodomésticos, como compresores de neveras y acondicionadores de aire, un gasto imprevisto que nadie les reembolsa.

A la crisis eléctrica se le suma el factor seguridad. Los comunitarios denuncian que las largas horas de oscuridad en las noches convierten las calles de los barrios populares en «bocas de lobo», facilitando el accionar de los delincuentes y aumentando el temor de los residentes.

Hasta el momento, EDESTE mantiene un absoluto silencio institucional, sin ofrecer comunicados oficiales que expliquen si las interrupciones se deben a averías en circuitos, mantenimiento programado o déficit de generación. Esta falta de información incrementa la incertidumbre y el malestar colectivo.

Ante el colapso del servicio, los líderes comunitarios hicieron un llamado directo al presidente Luis Abinader para que intervenga de manera urgente la distribuidora y designe personal técnico más competente, advirtiendo que la paciencia de los barrios populares se ha agotado.

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