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La dinámica interna del PRM está de lo más interesante. En estos días la práctica que está más de moda es la que sugiere la antigua frase de estrategia de guerra y política, que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. De ahí que se han producido apoyos a dirigentes que siquiera lo han pedido. Es el caso de lo que ocurrió con el respaldo de los Mejía para que el director del Distrito de Jayaco asuma la presidencia de Fedodim, un cuadro de Wellington Arnaud, en quien los Mejía ven una oportunidad para golpear a su principal rival, David Collado.
Ese movimiento llevó a Yayo Sanz a ver una oportunidad para que la secretaría general quede en una dama de su equipo de confianza. El PRM plantea en la reforma estatutaria cambiar el nombre de la secretaría general y aún baraja la nueva denominación, pero dejará de llamarse secretaría general, porque dicen los perremeístas, que ese cargo está vinculado a los partidos comunistas y que ellos no quieren nada con esa ideología, ni de nombre. La idea se ha escuchado en boca de Guido Gómez Mazara, pero según fuentes internas bien informadas, es un planteamiento del presidente Luis Abinader, que será presidente del PRM.
La secretaría general no solo tendrá un nuevo nombre, también nuevo rostro. Es un hecho que Carolina, luego de ocho años, dejará la posición (por su mejoría hasta su casa dejaría), para concentrarse en su proyecto para ganar la candidatura presidencial.
El problema es que los Mejía entienden que el cargo es su cuota de poder interno y pretenden sustituir a Carolina por otro de los suyos. Yayo impulsa a Gloria Reyes para la posición y ahora hace las negociaciones necesarias, con David y otros dirigentes, para quedarse con el cargo para ampliar su poder interno.
Otra cuestión no menos importante en el PRM es la renovación de los demás cargos. Aunque haya cambios en la presidencia y la secretaría general, es un hecho que los demás serán reelectos por dos años, enn lugar de cuatro. Los integrantes de la Dirección Ejecutiva están en la lista de reelección por dos años. El recorte del periodo a dos años a Balaguer en 1994, dejó a muchos vestidos y alborotados. Ojalá no les pase lo mismo a algunos dirigentes del PRM.