Casi 63 años del Golpe de Estado a Juan Bosch
En la madrugada del 25 de septiembre, pero de 1963, se consumaba el Golpe de Estado al entonces Presidente de la República, Juan Bosch, quien a ese punto llevaba poco menos de siete meses a cargo del Poder Ejecutivo.
La administración de Bosch, juramentado como mandatario el 27 de febrero de ese año, enfrentó problemas desde el primer momento que asumió la Presidencia de la República. Las primeras medidas tomadas por Bosch enfrentaban a los empresarios, la iglesia y los militares, sectores que tenían mucha influencia sobre el Poder Ejecutivo y los ciudadanos.
Dentro de sus primeras medidas estuvo rebajar el sueldo de los funcionarios y del presidente, este último sufrió una reducción de 5000 a 500 pesos; además, ordenó la regulación de precios en la canasta familiar; la concesión de préstamos blandos a pequeñas industrias; la unificación de las políticas arancelarias; la producción de energía de bajo costo mediante hidroeléctricas y dispuso un reenfoque social y económico del sector de la pesca. Por igual dispuso la creación de un Plan Nacional de Alfabetización, la cobertura de la sanidad pública, la Creación de una zona franca en Puerto Plata y de escuelas vocacionales y becas para estudios superiores en el extranjero.
Según las palabras del expresidente, las mismas pretendían eliminar la disparidad económica; aunado a eso, promulgó una nueva Constitución de 1963, la cual contemplaba la libertad sindical, condenaba el latifundio, prohibía a los extranjeros poseer tierras en el país y la Ley que establecía un tope para el precio del azúcar.
“Los próximos meses serán de freno para muchos, porque estamos en el caso de evitar que las finanzas nacionales se nos desplomen a causa de gastos sin control. Pero vivimos en un país de grandes riquezas, que vende más de lo que compra, y si los dominicanos colaboran con el Gobierno en el propósito de no hacer gastos innecesarios, podemos vernos en poco tiempo sin limitaciones para el uso de divisas extranjeras”, manifestaba Bosch, al momento de asumir el poder.
Ya se sentía
Recortes de medios locales reseñaban que la implementación de esa nueva Carta Magna, y sus reformas, causó disgustos dentro de los principales sectores (militares, la iglesia y empresariado) fuera del poder y que ese sentimiento proveniente de la oligarquía causaría que la idea de un “Golpe de Estado” pasara de un rumor a un “secreto a voces” que con el pasar de los meses se hiciera cada vez más latente.
De acuerdo con versiones del entonces líder perredeísta, los golpistas recibieron el apoyo del Gobierno norteamericano, temiendo que ocurra una revolución social en el país parecida a la ocurrida en Cuba apenas una década antes.
El golpe consumado
La noche antes, mientras disfrutaba del asueto por el día de la Virgen de las Mercedes viendo una presentación del Ballet Folklórico de México en el campamento 27 de Febrero, Bosch fue solicitado para dirigirse al Palacio Nacional porque los jefes militares (comandados en ese momento por el ministro de las Fuerzas Armadas, Victor Elby Viñas Román y al jefe de la Fuerza Aérea, Atila Luna) deseaban conversar con él y justo esa madrugada el golpe de estado se había ejecutado y Bosch había sido derrocado y apresado por los militares en la casa de gobierno.
“Deponen a Juan Bosch de Presidencia… Triunvirato asumirá el poder…”, reseñaban los medios impresos la mañana siguiente.
Tres días después, el 28 de septiembre, Bosch era exiliado hacia Puerto Rico pero antes de partir escribió una carta que se publicó el 26 de septiembre, antes de su exilio la cual título “Al pueblo dominicano: Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle, se logrará de nosotros cambiar nuestra conducta”.
Lo que vino después
Tras la salida de Bosch, un triunvirato conformado por Emilio de los Santos, Ramón Tapia Espinal y Manuel Enrique Tavárez Espaillat, y luego presidido por Donald Reid Cabral, asumió el control del Poder Ejecutivo.
Por casi dos años, el triunvirato tuvo que lidiar con una serie de situaciones y levantamientos armados que luego desencadenaron en la guerra civil de abril de 1965, donde el país se dividió en dos bandos; aquellos que buscaban el retorno de Bosch, y la constitución de 1963, al poder y los que defendían al actual sistema.
Ese enfrentamiento civil trajo consigo la segunda intervención norteamericana en el país; las tropas estadounidenses saldrían de territorio dominicano en septiembre de 1966 luego de que se alcanzara un acuerdo de paz que permitiría la celebración de nuevas elecciones, en las que Bosch no participaría.
Joaquín Balaguer, una de las principales caras del régimen trujillista y uno de sus presidentes títeres, resultaría ganador en esas elecciones y estaría a cargo de la Presidencia de la República de manera ininterrumpida hasta 1978.
