A los turistas extranjeros se les ofrece el destino dominicano como uno de sol y playa.


Y de verdad que es una oferta real y atractiva.


Pero, en realidad, las playas que lucen más acondicionadas y exuberantes son aquellas en las que existen grandes y confortables hoteles.


El turista dominicano, sin embargo, tiene pocas opciones.


Las playas a las que pueden tener acceso sin restricciones u obligaciones de ser huéspedes de un hotel, están descuidadas.


Es ahora, con un programa del ministerio de Turismo, cuando están siendo sometidas a reacondicionamiento y dotación de estructuras adecuadas para acoger a los visitantes.


Más de seis playas de tradicional concurrencia de dominicanos han sido hermoseadas.


Con un plan integral, que comprende la creación de casetas para descanso y negocios, esas playas han cobrado esplendor.


La más reciente es la de Guayacanes, dejada al descuido por más de 40 años, pese a ser una de las más visitadas por los capitaleños.


Con este programa de remodelación, las playas pueden ser también incluidas en las ofertas a turistas extranjeros.


Disponen de iluminación, instalaciones sanitarias, estructuras para el esparcimiento, seguridad y vías de acceso acondicionadas.


En la de Guayacanes, los tradicionales fritureros tienen sus espacios con cocinas y mobiliarios para los clientes.


Y lo mismo ocurre con los vendedores de otras playas reacondicionadas y mantenidas limpias por Turismo.


Ahora si da gusto disfrutar de ellas.


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