La FP tiene definida la candidatura presidencial y el PLD y el PRM se aprestan, con estrategias distintas, a posicionar su figura potable para las elecciones presidenciales de 2028.

Además del activismo normal de los dirigentes de los partidos políticos, el pasado fin de semana marcó una nueva etapa en el ciclo político que concluirá con las elecciones de 2028.

Los ataques del presidente Luis Abinader a la oposición dirigidos al expresidente Leonel Fernández y la respuesta del líder de oposición, es un indicador de que la batalla por el poder será entre el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y la Fuerza del Pueblo (FP).

En tanto, en la medida en que avanza el tiempo, la contienda por la candidatura presidencial en el Partido Revolucionario Moderno (PRM) se evidencia que será entre la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía y el ministro de Turismo, David Collado.

El funcionario el pasado fin de semana recibió el respaldo del vicesecretario del PRM, Jean Luis Rodríguez, hasta ese momento, identificado con el sector de Hipólito Mejía en el PRM. Con esa decisión, dos de tres vicesecretarios de la organización, el otro es Kelvin Cruz, están identificados en el proyecto de Collado.

El expresidente, principal soporte del proyecto de Carolina y el segundo líder de mayor relevancia en el PRM, advirtió que la fortaleza del proyecto de su hija radica en las bases de la organización.

El PRM definió que el método para escoger los candidatos a cargos de elección popular será mediante primarias cerradas organizadas por la Junta Central Electoral.

Los demás aspirantes, Raquel Peña, Eduardo (Yayo) Sanz Lovatón, Wellington Arnaud, Guido Gómez Mazara y Tony Peña, han bajado el activismo y sus proyectos se ha visto afectados desde que en julio del pasado año, el presidente Luis Abinader prohibió el proselitismo a los dirigentes del partido de gobierno que también son funcionarios.

En el caso de Collado, que mantiene una campaña a través de posicionamiento de las encuestas y una amplia presencia en la opinión pública en una estrategia permanente en los últimos seis años, informó el pasado mes de enero que el presidente Abinader le pidió que continuara un año más en el cargo.

Oposición confundida

En la oposición, las declaraciones del expresidente Danilo Medina, líder del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de que no hará alianzas que no encabece, generan dudas sobre la posibilidad de éxito electoral de la oposición dividida en las elecciones de febrero y mayo de 2028.

Igualmente, dirigentes de la oposición, especialmente en la FP no tienen un discurso unificado en torno a las alianzas para el 2028, mientras algunos dirigentes descartan esa posibilidad, otros consideran que llegado el momento ocurrirá un entendimiento.

Leonel Fernández, líder de la oposición y candidato a vencer en 2028, se refirió al tema con el argumento de que llegado el momento, el PLD le ofrecerá apoyo porque, según el político, así ocurre históricamente cuando un proyecto política marca ganador.

El PLD, se apresta en este año a definir la candidatura presidencial para lo que ya trazó la ruta con la convocatoria al Comité Central para el próximo domingo y definir los aspirantes presidenciales. La organización tiene el reto de no generar una nueva división en el marco de ese proceso interno.

La figura Luis Abinader para oposición en 2028

El pasado domingo en el marco del 11 aniversario de la fundación del PRM, el presidente Luis Abinader concentró su discurso en una serie de ataques a la oposición que fueron respondidos por Leonel Fernández. Lo relevante de la participación de Abinader en la guerra por el poder en el marco de las elecciones de 2028, es que no será el candidato presidencial. De hecho, Fernández en su respuesta no hizo referencia directa al presidente de la República pero tampoco al partido de gobierno.

El tratamiento que la oposición le dé a la figura del presidente de la República será relevante para el éxito que necesita en las urnas. Hasta el momento, Abinader goza de popularidad en la población a pesar de que luego de más de cinco años seguidos de gobierno tiene el desgaste natural del cansancio de la población.

Un escenario así fue en 2012, cuando el entonces presidente Leonel Fernández tenía prohibición constitucional para presentarse de nuevo a la Presidencia de la República. La organización escogió a Danilo Medina como su candidato, pero el PRD, principal competidor del PLD en esos comicios, concentró los ataques en la figura de Fernández en lugar de Medina. Algo parecido ocurrió en 1996, el PRD centró los ataques en Joaquín Balaguer, a pesar que no era candidato.

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