En política, no siempre se juega al todo o nada, porque hay conquistas parciales, o victorias relativas, todo depende del contexto y de las expectativas y potencial de cada quién. Por ejemplo, Luis Abinader, Leonel Fernández y Danilo Medina, los tres principales líderes políticos del país, tienen sus propias apuestas para el proceso electoral que se avecina, los tres como protagonistas, aunque solo uno de ellos como candidato.
Abinader
Luis Abinader logró repetir como presidente, lo cual es relevante, entre otras cosas, porque no lo había conseguido ninguno de los mandatarios que tuvo su antiguo partido, el PRD, con una historia de cuatro presidencias y ninguna reelección. El reto del PRM ahora es lograr la sucesión presidencial. A Abinader le cae gran parte de la responsabilidad por los roles que ahora jugará como líder, árbitro y garante de la unidad interna. Es absurda, por decir lo menos, la versión de que a Abinader le convendría el triunfo de un opositor determinado. La conjetura viene de sectores interesados…
Leonel
Lo de Leonel es un sí o sí. Ahora está casi obligado a ganar la presidencia, y no porque si pierde coloca su récord en tres elecciones ganadas y tres perdidas. Eso sería lo de menos. El asunto es que esta parece ser su última oportunidad, porque si pierde, sería cuesta arriba que piense en volver a intentarlo en el 2032, teniendo en las filas de la Fuerza del Pueblo a un relevo natural, que además es su hijo. En resumen, si pierde en el 28 sería su última. Si gana, puede que sea su penúltima.
Danilo
Danilo Medina, presidente del PLD, no puede figurar en la boleta pero es obvio que está decidido a incidir, tanto dentro de su partido como en las elecciones. El líder político es conocido como pragmático, y en consecuencia, es realista. Está consciente de que la situación de su organización no es la más halagüeña, luego de haber tocado fondo en el 2024. En su posición pudiera estar pensando en inclinar los resultados en una u otra dirección. Se dice que una de sus metas sería impedir el triunfo de su ex compañero, pero si es el político práctico que siempre ha sido, sus decisiones no estarían guiadas por la emotividad…