Hablemos claro.
En la búsqueda de mejorar la equidad y eficiencia del sistema tributario nacional, surge la necesidad imperiosa de una reforma profunda que abarque todos los aspectos clave.
El sistema tributario actual enfrenta numerosos desafíos que afectan tanto a la recaudación como a la equidad fiscal. La estructura impositiva puede ser percibida como injusta debido a la carga desproporcionada que recae sobre ciertos sectores o individuos, mientras que otros pueden evadir o eludir sus obligaciones tributarias. Además, la complejidad del sistema dificulta su cumplimiento y supervisión efectiva.
En este artículo, exploraremos los fundamentos, objetivos y posibles impactos de una reforma tributaria integral en el contexto actual.
Para una reforma integral debemos irnos a nuestra realidad socioeconómica en Republica Dominicana.
El 98 % del tejido empresarial de nuestro país se compone de mipymes que generan más del 54 % de los empleos, aportando el 38 % al PIB.
El problema es que más del 85 % de las mipymes son informales, dejando un desequilibrio fiscal de gran magnitud, agregando a esto:
- Déficit fiscal del 60%.
- Presión tributaria del 14%.
- Evasión fronteriza del 70%.
- Déficit eléctrico del 40%.
- Evasión del 70% en el pago de la recogida de basura y el agua.
- La evasión le quita RD$6,640MM a la Seguridad Social.
- Exenciones y exoneraciones que no cumplen con el objetivo de su creación.
Se imaginan a un barbero, lavador de carros, salón, fritura, comedor, colmado, chimi, picalonga, motoconcho, chofer público, cafetería, puesto de empanadas, fruteros, talleres, tiendas, repuestos, mercader, guagüita platanera, fruteros, gomeros, pica pollos, presentando estos impuestos:
- Compras de bienes y servicios (606).
- Ventas de bienes y servicios (607).
- Retenciones del Impuesto sobre la Renta a los asalariados (IR-3).
- Retenciones y retribuciones complementarias (IR-17).
- Impuesto sobre la transferencia de bienes industrializados y servicios (IT-1).
- Declaración Jurada Anual del Impuesto sobre la Renta (IR-2).
- Liquidación de Impuestos.
- Activos Imponibles.
- TSS.
El primer paso es adaptar el Código Tributario a nuestra realidad socioeconómica. Llevar el código a nuestra realidad social.
Equidad y Justicia Fiscal: Distribuir la carga tributaria de manera más equitativa, asegurando que aquellos con mayores capacidades contributivas aporten proporcionalmente más al financiamiento del gasto público.
Eficiencia Económica: Diseñar impuestos que no distorsionen decisiones económicas eficientes y que promuevan el crecimiento económico sostenible.
Simplicidad y Transparencia: Simplificar el sistema para facilitar su entendimiento y cumplimiento tanto para contribuyentes como para las autoridades fiscales.
Fomento de la Competitividad: Mejorar la competitividad del país mediante incentivos fiscales que fomenten la inversión productiva y la creación de empleo.
Reforma de Impuestos Directos e Indirectos: Revisión de los impuestos sobre la renta para reducir las brechas y eliminar exenciones injustificadas. Además, considerar la simplificación y unificación de los impuestos indirectos para mejorar la eficiencia y reducir costos administrativos.
- Combate a la Evasión y Elusión Fiscal: Implementación de medidas más estrictas para combatir prácticas evasivas y elusivas, incluyendo el uso de tecnologías avanzadas para la fiscalización y la cooperación internacional en materia tributaria.
- Incentivos Fiscales y Gasto Público: Revisión del gasto público y los incentivos fiscales para asegurar que contribuyan efectivamente al desarrollo económico y social del país, sin comprometer la sostenibilidad fiscal a largo plazo.
Una reforma tributaria profunda tiene el potencial de revitalizar la economía al mejorar la justicia fiscal, aumentar la recaudación de manera sostenible y fortalecer la confianza en las instituciones públicas. Sin embargo, el éxito dependerá de un diseño cuidadoso y de la implementación efectiva de las medidas propuestas, así como de un proceso participativo que incluya a todos los sectores relevantes de la sociedad.
Una reforma tributaria profunda es esencial para enfrentar los desafíos económicos y sociales del presente. Debe ser vista no solo como un ajuste técnico, sino como una oportunidad para sentar las bases de un sistema fiscal más justo, transparente y eficiente que promueva el bienestar general y la prosperidad económica a largo plazo.