Los registros del primer trimestre muestran una elevada concentración de la actividad agrícola en pocos rubros

La actividad agrícola dominicana durante el primer trimestre de 2026 tuvo dos características que sobresalen en las estadísticas oficiales. Una de ellas muestra que hay una fuerte concentración de la siembra y la cosecha en un número reducido de cultivos, cuando lo que se espera es más diversificación, y por otro lado una disminución importante de la superficie sembrada reportada mes tras mes.

Los datos consolidados en las estadísticas oficiales del Ministerio de Agricultura (en su portal institucional) correspondientes a enero, febrero y marzo de 2026 muestran que durante ese período fueron sembradas 1,730,787 tareas en todo el país, mientras que la superficie cosechada alcanzó 8,844,387 tareas.

Sin embargo, más allá de los volúmenes acumulados, la aritmética deja ver una estructura agrícola en la que una parte importante de la actividad se concentra en pocos productos.

En el caso de la siembra, el arroz ocupó una posición predominante. De las 1,730,787 tareas registradas durante el trimestre, 803,831 correspondieron a este cultivo, equivalente al 46.4% del total nacional. La distancia respecto a los demás productos es significativa, siempre partiendo de las propias estadísticas del ministerio. El segundo cultivo con mayor superficie sembrada fue el plátano, con 173,897 tareas, seguido por la yuca con 108,323 y el maíz con 106,840 tareas.

De menor escala, y el arroz

De manera conjunta, arroz, plátano, yuca y maíz acumularon 1,192,891 tareas sembradas, alrededor del 69% de toda la superficie reportada durante el trimestre. El resto de la actividad agrícola se distribuyó entre decenas de cultivos de menor escala. Entre ellos la batata, con 49,015 tareas sembradas; el frijol negro, con 44,260; el frijol rojo, con 30,378; la yautía, con 29,033; el guandul, con 27,016; y el ñame, con 26,416 tareas.

También destacaron productos como la auyama, con 28,686 tareas; los ajíes, con 21,141; el tomate industrial, con 19,600; la cebolla, con 19,341; la chinola, con 16,259; el plátano, con 173,897; el guineo, con 33,011; y el aguacate, con 20,400 tareas sembradas durante los tres primeros meses del año. Pero uno de los elementos más llamativos del consolidado es la evolución mensual de la siembra reportada, de acuerdo con los números revisados por elCaribe. En enero fueron registradas 1,011,090 tareas sembradas. Para febrero la cifra cayó a 424,375 tareas y en marzo se redujo a 295,322 tareas.

Esto significa que la superficie sembrada reportada en marzo fue 715,768 tareas menor que la registrada en enero. En términos relativos, representa una merma cercana al 71% respecto al volumen observado al inicio del año en curso. Las estadísticas del Ministerio de Agricultura no explican las razones de esta variación ni permiten determinar si responde a factores estacionales, calendarios de cultivo, decisiones productivas o cualquier otra circunstancia relacionada con la dinámica agrícola nacional. Pero lo cierto es que hay una baja.

Y esa disminución mensual aparece reflejada en diversos productos. El plátano pasó de 93,427 tareas sembradas en enero a 42,020 en febrero y 38,450 en marzo. El frijol negro descendió de 36,424 tareas a 5,149 y posteriormente a 2,687. El frijol rojo pasó de 19,721 tareas en enero a 5,636 en febrero y 5,021 en marzo.

La batata también registró una reducción gradual al pasar de una superficie de 21,560 tareas sembradas en enero a 16,305 en febrero y 11,150 en marzo.

Mirada a otro lado

Algunos cultivos mostraron un comportamiento distinto. Por ejemplo, el aguacate aumentó desde 3,408 tareas sembradas en enero hasta 14,208 en marzo. El tomate industrial pasó de 3,500 tareas en febrero a 10,500 en marzo, mientras que la piña aumentó de 2,990 tareas en febrero a 4,450 en marzo.

A diferencia de la siembra, la cosecha no mostró una reducción continua. Enero registró 2,799,633 tareas cosechadas, febrero alcanzó 3,298,805 y marzo cerró con 2,745,949 tareas. El volumen cosechado también exhibe una elevada concentración en pocos productos.

El plátano encabezó la actividad con 2,692,430 tareas cosechadas durante el trimestre. Le siguieron el guineo, con 1,815,001 tareas, y el coco, con 1,684,444 tareas. En conjunto, estos tres cultivos acumularon 6,191,875 tareas cosechadas, equivalentes a aproximadamente siete de cada diez tareas registradas en el país durante el período analizado.

Detrás de ellos se ubicaron el aguacate, con 307,730 tareas cosechadas; frijol rojo, con 241,056; el limón agrio, con 238,285; el guandul, con 236,317; el arroz, con 212,779; el frijol negro, con 183,211; el maíz, con 165,919; y la naranja dulce, con 160,751 tareas. Otros productos relevantes fueron la chinola, con 68,822 tareas cosechadas; lechosa, con 63,595; ajíes, con 59,056; auyama, con 55,176; batata, con 47,844; la piña, con 43,138; la tayota, con 40,001; yautía, con 33,260; tomate industrial, con 31,714; y cebolla, con 28,232 tareas. También se reflejan comportamientos particulares en algunos cultivos. El arroz concentró más del 83% de su cosecha trimestral en marzo, cuando registró 177,536 tareas, frente a 19,136 en enero y 16,107 en febrero.

Sector que debe cuidarse, es pilar de la economía

El frijol rojo alcanzó su mayor nivel en febrero, con 181,522 tareas cosechadas, mientras que el frijol negro mostró un aumento significativo en marzo al registrar 90,304 tareas.

Tomadas en conjunto, las cifras del primer trimestre muestran una agricultura nacional caracterizada por una importante concentración productiva y por una marcada reducción de la superficie sembrada reportada entre enero y marzo. Los datos no permiten establecer las causas de estos comportamientos, pero sí evidencian que una parte considerable de la actividad agrícola dominicana continúa dependiendo de un número relativamente reducido de cultivos, tanto en la fase de siembra como en la de cosecha.

El sector agrícola constituye uno de los pilares de la economía dominicana, por su contribución a la seguridad alimentaria, al empleo y a la actividad productiva en las zonas rurales.

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