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Cuando el domingo 22 de marzo en una alocución al país el presidente Luis Abinader anunció varias medidas, que incluyeron subsidio a fertilizantes, mantener sin alza el GLP y protección de programas sociales para enfrentar el impacto de la crisis internacional del petróleo, recibió aplausos por su pertinencia.
También obtuvo respaldo su posterior decisión, el 9 de abril, de convocar a gremios empresariales y sectores sociales y políticos para consensuar frente al complejo escenario internacional derivado de la crisis en el golfo Pérsico.
A casi tres meses del primer anuncio y tras el proceso de consultas, algunos expertos en economía advertían que la coyuntura reclamaba celeridad y algo más que deliberación; exigía conducción. “Es tiempo de gobernar y decidir”, se llegó a escuchar ante el apremio.
En atención al largo tiempo ocupado en el diagnóstico, saludamos que el Gobierno decidiera presentar hoy lo que denomina “medidas de impulso al crecimiento económico y mitigación de los efectos de la crisis internacional”.
Se esperan acciones concretas, acordes con el urgente escenario, para evitar la acumulación de costos para nuestra economía que luego resulten más difíciles de corregir.
Pero hacemos esta advertencia: se necesitan medidas concretas para una realidad concreta derivada de la acción bélica iniciada el 28 de febrero por Israel y Estados Unidos contra Irán.
La observación es válida porque en los últimos días el propio Gobierno instaló la narrativa de que el anuncio que hará hoy el ministro de Hacienda contemplará aspectos de una reforma fiscal.
Esperemos el anuncio, a ver si el Gobierno va más allá de lo que prometió y se abre una discusión que podría resultar negativa si desviara la atención sobre las medidas puntuales que demanda el momento.
Creemos que la reforma fiscal es imprescindible, pero lo que se debe evitar es que nuevamente se encamine mal y genere rechazo, con el peligro de que contribuya a obviar la crisis específica que ha sido, aparentemente, lo que motivó la consulta, y el anuncio de que llegaría a un consenso y de ahí se derivaría un plan.