El tiempo detenido en Montecristi: El Reloj, un gigante de hierro que se hunde en el abandono
MONTECRISTI.– Después de visitar el Morro y pasar por las salinas, camino por el restaurado pero sucio suelo de concreto del parque Duarte de esta localidad y me detengo frente a una estructura colosal.
Levanto la mirada hacia sus noventa y seis pies de altura. Es el majestuoso Reloj de Montecristi, símbolo de progreso que hoy luce totalmente paralizado.
Su imponente torre de hierro me vigila desde lo alto en esta tarde calurosa. En su entorno, cuatro hermosas fuentes de metal, verdaderas obras de arte arquitectónico, permanecen mudas. Ya no tiran agua y su antiguo esplendor es solo un recuerdo borroso del siglo pasado.
“Cómo decirle. Este reloj es una de las cosas que las personas más vienen a visitar, hasta más que el Morro. Casi todo el que va para Dajabón pasa por aquí y viene a tomarse fotos. Sin embargo, las autoridades de aquí solo se acuerdan de este parque algunas veces”, expresó Marín Cabrera.
El parque que rodea este monumento histórico respira un aire de profunda melancolía. Aunque se nota limpio de basura y que fue restaurado, el abandono es innegable. Las viejas jardineras no albergan ni siquiera malas hierbas y los bancos de metal lucen vacíos; se nota que no son usados con frecuencia.
“No se explica cómo esas fuentes, que son lindísimas, no tengan agua. Además, no hay flores ni nada en esas jardineras. Y mire, todo está en gris aquí, ni siquiera han pintado esto. Ese reloj debería ser una torre hermosa con algún mural bien colorido. Pero no, a nadie le importa”, dijo Alicia Monte de Oca.
Me cuesta creer que, en este mismo lugar, un histórico veintinueve de junio de mil ochocientos noventa y cinco (29/06/1895), se inauguró esta joya mecánica francesa. En el acto estuvieron presentes los próceres José Martí y el generalísimo Máximo Gómez, celebrando el avance local.
El aparato fue encargado al relojero Jean-Paul Garnier gracias a las gestiones del venezolano Benigno Daniel Conde Vásquez y tuvo un costo de 15,000 pesos, que fueron obtenidos mediante una colecta pública.
Llegó por mar en el barco a vapor Lavonia, convirtiéndose de inmediato en el orgullo de los habitantes de esta valiosa localidad costera.
Es urgente que la Alcaldía de Montecristi y el Ministerio de Turismo restauren el mecanismo del histórico reloj Garnier y reactiven sus cuatro fuentes coloniales. Devolver el agua, la pintura y la vegetación al parque Duarte frenará el abandono, transformando este espacio melancólico en un vibrante dinamizador económico.
Asimismo, se debe implementar iluminación monumental y paneles informativos sobre el paso de José Martí y Máximo Gómez. Integrar al empresariado local en un patronato garantizará la seguridad y el mantenimiento sostenible, devolviendo el orgullo a la comunidad y consolidando este icono como parada turística obligatoria.
