José Rosa, presidente de clúster resalta el avance alcanzado por el país a través de esa fruta; Adoexpo llama a diversificar mercados

La producción de aguacate en República Dominicana vive un crecimiento sostenido que coloca al país como uno de los principales jugadores de la región y del mundo. Según datos del Clúster del Aguacate, ya son más de 20,000 los productores vinculados al cultivo, con unas 800,000 tareas sembradas y un volumen que ronda las 600,000 toneladas anuales.

Con estas cifras, la nación ocupa la tercera posición global en producción, solo detrás de México y Colombia, aunque en exportación se sitúa entre el octavo y décimo lugar.

El presidente del Clúster, José Rosa, en conversación con elCaribe, resalta que este auge responde a la gran demanda internacional y al elevado consumo local, pero advierte que aún persisten retos importantes. “El sector continúa creciendo, es de los más activos y con una alta demanda en el mercado.

Cada día hay nuevas ofertas y demandas. Sin embargo, seguimos enfrentando la limitante de que la mayoría de los productores son pequeños y medianos tradicionales. Esa visión tradicional está diseñada para un consumo interno, y los grandes mercados internacionales exigen calidad e inocuidad que todavía no hemos alcanzado en la magnitud requerida”, indicó.

Uno de los avances más relevantes en el sector es la creación de la primera denominación de origen para el aguacate en Cambita, San Cristóbal. Se trata de “Oro Verde Cambita”, asociado a la variedad Semil 34, cultivada bajo condiciones agroecológicas únicas que otorgan un sabor y características físicas diferentes frente a la misma variedad sembrada en otras zonas.

“Los consumidores de Estados Unidos y Europa comenzaron a exigir ese aguacate específico, pero los exportadores muchas veces compraban en otras áreas y lo vendían como si fuera de Cambita. Eso afectó la identidad local”, explicó Rosa.

El registro de la denominación de origen se remonta a 2015-2016, pero no había podido comercializarse por falta de un organismo local acreditado que certificara el cumplimiento de los requisitos. Esa carencia ya quedó superada: “Logramos crear el organismo de certificación dentro del Clúster y recientemente conseguimos la acreditación internacional. Eso nos permitirá certificar parcelas, registrar la producción y comercializarla internacionalmente con respaldo oficial. Es un aporte enorme para el país, porque no teníamos un organismo propio, y ahora sí podemos garantizar origen, normas de calidad e inocuidad”, subrayó Rosa en la conversación.

En cuanto a las variedades de mayor demanda, Rosa detalló que el aguacate Hass encabeza las preferencias, especialmente en climas fríos de las zonas altas del sur, como Ocoa. “El Hass es el que piden los países desarrollados, sobre todo los anglosajones, porque es pequeño y accesible: un dólar alcanza para comprar uno. En cambio, un aguacate de cáscara verde puede costar hasta cinco dólares. Esa diferencia pesa en el bolsillo del consumidor”, explicó.

En segundo lugar se encuentra el Semil 34, seguido por el Carla y el Berni o Beneke, este último de piel morada, de aparición más reciente en los mercados.

El aumento de productores se vincula también a programas gubernamentales de reforestación, que además de especies forestales han promovido la siembra de café y aguacate. Según testimonios recogidos por el Clúster, muchos optan por el aguacate por la rentabilidad proyectada. Así se ha ampliado la base productiva y, con ella, la expansión territorial del cultivo.

Rosa puntualizó que este crecimiento ha sido acelerado. “Estamos hablando de que, según algunas estadísticas, ya hemos superado el millón de toneladas al año. Eso es mucho, y continúa aumentando. Hoy, en prácticamente todas las provincias se encuentran siembras de aguacate”, expresó.

No obstante, el dirigente enfatiza que duplicar las exportaciones implica atender retos urgentes. “El principal desafío es cumplir con las exigencias del consumidor en sabor, calidad e inocuidad. Tenemos tres prioridades: primero, lograr una mayor asociatividad; segundo, implementar de manera generalizada normas de calidad e inocuidad; y tercero, actualizar la formación de nuestros técnicos, que en muchos casos siguen trabajando con parámetros de hace 30 o 40 años, cuando el mundo era distinto”, señaló.
Visión desde Adoexpo

La Asociación Dominicana de Exportadores (Adoexpo), a través de su presidente, Karel José Castillo Almonte, coincide en que el aguacate es un producto con un potencial extraordinario, pero que requiere estrategias claras. “El país tiene mayor potencial en la exportación de aguacates, pero primero debemos definir a qué mercados dirigirnos”, sostuvo.

Actualmente, Estados Unidos es el principal socio comercial, con Florida como puerto de entrada predominante y Nueva York en segundo lugar. Sin embargo, este último presenta un problema crítico: “Hay una sola naviera que va directamente a Nueva York, lo que encarece enormemente el flete. Normalmente el aguacate entra por Florida y luego se transporta por camión hacia el norte, lo que también eleva los costos”, explicó Castillo.

Puerto Rico constituye otro destino tradicional, junto a mercados como Panamá y Trinidad y Tobago. Europa se presenta como una plaza con gran potencial, sobre todo para el Hass, cuya producción se ha incrementado en el país. “Debemos seguir propulsando la siembra de Hass en las lomas dominicanas”, agregó.

El presidente de Adoexpo insistió en que la concentración en pocos destinos limita la competitividad.

“Todos van al mismo mercado, y eso provoca que los precios se depriman cuando hay sobreoferta.

Tenemos que buscar otros mercados, y ahí los consulados y agregados comerciales de las embajadas deben jugar un papel más activo”, exhortó.

Castillo también llamó a impulsar la transformación industrial de la fruta: “El aguacate no solo debe venderse fresco. Hay que producir pulpa, aceite y aprovechar el excedente de rechazo. Esa es una oportunidad que no estamos explotando y que puede significar ingresos importantes para el país”.

Obstáculos logísticos y sanitarios

Otro de los desafíos señalados por el dirigente exportador es el manejo de inspecciones fitosanitarias. “En Puerto Rico, por ejemplo, con frecuencia encuentran un insecto o cualquier detalle, y eso implica fumigar o devolver el contenedor. Cuando fumigan, se pierde el 90% del cargamento. Esa situación representa un golpe fuerte para el exportador, porque el productor recibe su pago, pero el negocio queda en pérdida. También en Florida se registran detenciones similares”, advirtió.

Además de los problemas sanitarios, la logística marítima sigue siendo una traba. “Solo tenemos una naviera que conecta directamente con Nueva York. Necesitamos más competencia para bajar los costos y ser más competitivos. Urge lograr que otra naviera entre en ese mercado”, concluyó Castillo.

Entre los avances logrados con la denominación de origen, la acreditación del organismo certificador y el creciente interés en variedades como Hass y Semil 34, el país cuenta con bases sólidas para fortalecer su posición en el mercado mundial. Pero la meta de duplicar exportaciones exigirá, según coinciden los dirigentes, resolver los puntos débiles de calidad, inocuidad, asociatividad y diversificación de destinos.

Karel sostiene que República Dominicana ya se ha ganado un lugar como tercer productor mundial de aguacate. La tarea pendiente es convertir esa fortaleza productiva en liderazgo exportador, con valor agregado, nuevos mercados y una marca país que respalde la calidad de su fruta.

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