La cartera de crédito del Banco Agrícola (Bagrícola) cayó 18.8%, al pasar de RD$33,718.3 millones en 2023 a RD$27,349.9 millones en 2023, lo que significa una diferencia neta de RD$6,368 millones. La cantidad de tareas financiadas también disminuyó en un 13.5% al pasar de 1,361,380 a 1,176,827 tareas, es decir, que la superficie de cultivo financiada por esta entidad redujo 184,553 tareas.

Esta contracción se debe, según el administrador del banco, Fernando Durán, a una mayor rigurosidad en la concesión de préstamos, con el objetivo de reducir el índice de morosidad.

Durán explicó que, en años anteriores, el Bagrícola otorgó créditos sin aplicar controles estrictos, lo que resultó en un aumento en la cartera vencida. “Ahora estamos siendo más cuidadosos con los préstamos. No quiero decir que antes no lo éramos, pero tal vez no se aplicaban con toda la rigurosidad y eso nos generó un incremento en la mora del banco”, indicó.

No obstante, aseguró que la disponibilidad de recursos se mantiene estable y que, en 2024, la cartera de crédito creció en RD$2,000 millones en comparación con el año anterior.

En cuanto a la tasa de recuperación de préstamos, el administrador destacó que el año pasado el banco prestó RD$27,500 millones y logró recuperar más de RD$23,000 millones. Sin embargo, reconoció que el sector agropecuario está sujeto a riesgos climáticos, lo que puede afectar la capacidad de pago de los productores. “El banco responde mucho a los eventos climáticos y a la realidad de la agricultura”, afirmó, señalando que en 2023 las lluvias extremas impactaron significativamente la producción agrícola.

Durán también subrayó que la banca privada financia menos del 4% de la actividad agropecuaria debido al alto nivel de riesgo. En contraste, el Bagrícola mantiene un enfoque en la sostenibilidad del sector, facilitando recursos a los productores aun cuando enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras. “Nosotros siempre cuidamos de que el productor pueda seguir produciendo, porque en eso se fundamenta la seguridad alimentaria del país”, enfatizó.

El administrador del Bagrícola resaltó que aproximadamente el 90% de los bienes que consumen los dominicanos se producen localmente, lo que refuerza la necesidad de un sistema de financiamiento flexible para el agro.

En ese sentido, la entidad ha optado por reestructurar deudas y posponer pagos para garantizar que los agricultores continúen con sus actividades productivas. “Aunque un productor no pueda pagar un préstamo en el momento, nosotros no dejamos de facilitarle recursos para que pueda reponerse”, dijo.

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