Mucho le debe el cine cubano a los guiones de Juan Carlos Cremata, siempre críticos, y abiertos a la polémica. Él, hombre de teatro, camina entre dos artes disímiles y, a la vez, complementarias.
Su simpatía hacia la obra de su compatriota Héctor Quintero le ha llevado, a llevar al cine su teatro con mirada respetuosa y renovada. Primero lo hizo con “El premio flaco” (2011), un proyecto de obligada consulta. Ahora, trae “Contigo pan y cebolla” (2014) otra cinta de bajo presupuesto y de producción independiente, cuya escenografía transcurre entre espacios cerrados y encuadres perfectos que recuerdan algunos de los mejores momentos del “la novelle vague” debido al manejo de las técnicas del cine con elementos de otras artes.
Esta película, desde el punto de vista de su temática, no oculta su tinte popular, envuelta en aires de comedia.
En los altos de una vivienda de clase media baja, transcurre la historia de una familia, a todas luces matriarcal, condenada a mal vivir por las condiciones socioeconómicas y el capricho de la esposa de impedir que sus hijos aporten ingresos al presupuesto doméstico.
La fotografía y el diseño de producción son otras armas de una obra manejada en pequeños planos, la mayoría de ellos dentro del inmueble, en el balcón o en la escalera que da acceso a la vivienda. La cámara se encarga a romper la magia del teatro e incorpora la plasticidad como recurso de la puesta en escena.
La actriz Alina Rodríguez (“María Antonia”, “Conducta” y “Chamaco”, entre muchas otras) también logra la excelencia en su última película rodada antes de su lamentable fallecimiento. Entre sus encuadres perfectos se encuentra el logrado en la conversación de marido y mujer dentro del baño, con la cámara de frente al hombre y al espejo con el rostro de su mujer proyectado en el cristal.
Junto a obras como “Los sobrevivientes” de Tomás Gutiérrez Alea y “El premio flaco”, del propio Cremata, “Contigo pan y cebolla” es una nueva contribución cubana al cine producido en espacios cerrados cuyo resultado ya se hacía deber.
Ficha técnica
País: Cuba.
Año: 2014.
Duración: 95 minutos.
Dirección y guion: Juan Carlos Cremata (sobre la obra “Contigo pan y cebolla”, de Héctor Quintero).
Reparto: Alina Rodríguez, Enrique Molina y Alicia Bustamente,.
Sinopsis: El delirio de grandeza es el tema de esta comedia costumbrista que toca el lado no sublime de una familia cubana en la década de los años 50 del pasado siglo XX.