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lunes, 5 de octubre de 2026
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Generales

Feria del Libro cierra entre familias y buenas ventas

Por Stewar García

Con la felicidad de los niños buscando cuentos, las familias y los jóvenes recorriendo los pabellones en busca de nuevas historias, la XXVIII Feria Internacional del Libro llegó ayer a su último día dejando entre sus visitantes la sensación de que el libro todavía conserva un espacio importante entre los dominicanos.

Durante un recorrido realizado en horas de la mañana se observó que los pasillos comenzaron a recibir a lectores que llegaron decididos a aprovechar las últimas horas para comprar ejemplares. Algunos buscaban títulos específicos; otros simplemente caminaban entre los estantes esperando encontrar una historia que llevarse a casa.

Desde San Juan de la Maguana llegó Milcíades Pérez de los Santos junto a sus dos hijos. Para él, la visita no era una casualidad. Tenía pendiente cumplir una promesa familiar: llevarlos a la feria. “Ya compramos varios libros y todavía estamos buscando otros más, porque ya somos adictos a la lectura”, contó mientras continuaba recorriendo los espacios de venta. A pocos metros, otros lectores hacían sus propias búsquedas. Ramón Ulloa, residente en Santo Domingo, llegó con una petición particular: encontrar un diccionario y un Almanaque Mundial. No tuvo suerte, pese a haberlos buscado en varias ocasiones, pero eso no disminuyó su entusiasmo. Ulloa guarda libros de distintas ediciones de la feria y aprovechó la jornada para insistir en un mensaje que considera necesario: leer es una forma de adquirir conocimiento y sabiduría.

No todo está perdido

La escena también tuvo rostros jóvenes. Milena Lied, de 22 años, acudió por primera vez a la Feria.

Para Lied decir que los jóvenes no leen resulta una afirmación incompleta. A su entender, las nuevas generaciones buscan otros géneros, autores y formas de narrar. “Cuando tú le das a los jóvenes más variedad de género, de tipo de narración, de autores, cuando hay más variedad, más gente se acerca a ver qué pueden comprar”, explicó.

Del otro lado de los estantes, quienes viven directamente el movimiento comercial también perciben ese acercamiento. Oneida González, gerente de Editorial Santuario, destacó un cambio que, según observa, se repite cada vez con mayor fuerza: la presencia de jóvenes comprando libros. “La juventud lee y está comprando libros últimamente. Se habla de que la juventud no lee, pero eso no es real. Tienen que venir aquí, estar aquí en la Feria del Libro para que lo vivan”, sostuvo González.

Mientras avanzaba la jornada, las ventas también mantenían su ritmo. Perla Carrasco, vendedora en el área de librerías, contó que durante la semana el flujo de visitantes fue constante y que incluso recibieron personas extranjeras. Los precios estaban de 300 a 500 y 800 pesos.

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