Un robot con cejas expresivas y capaz de interactuar con pacientes está siendo puesto a prueba en un hospital de Milán, donde promete aliviar la carga del personal sanitario realizando tareas básicas pero esenciales.
Bautizado como «Alter‑Ego», este robot de 1,2 metros es capaz de asumir tareas que van desde sustituir a un médico que trabaja a distancia hasta llevar una botella de agua a un paciente o acompañarlo a una sala de tratamiento.
En el hospital Maugeri de Milán, Daniel Senna, un paciente de 31 años, indica su nivel de dolor en una pantalla colocada en el pecho del robot.
«Hola, Dani. ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?», le pregunta Ego a Senna, que se desplaza en silla de ruedas, mientras los datos recogidos se envían de inmediato al personal de enfermería de la planta.
El robot está siendo sometido a pruebas desde abril en un departamento que trata a personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa.
«Al principio teníamos miedo de que el paciente pudiera reaccionar negativamente«, explicó a la AFP Christian Lunetta, director del departamento de rehabilitación neuromotora del establecimiento.
Pero pronto quedaron «muy satisfechos, porque el robot fue diseñado para despertar curiosidad y sus movimientos –o al menos sus funciones– apuntan a un amplio abanico de posibles usos».
Aliviar la carga
Este proyecto es fruto de una colaboración entre el Instituto Italiano de Tecnología y la Universidad de Pisa, en el norte del país.
Por ahora el robot es controlado a distancia por un operador. Pero a partir de julio pasará a funcionar de manera autónoma.
El auge de la inteligencia artificial ha acelerado los avances en robótica, pero estas máquinas aún requieren una extensa fase de entrenamiento para poder funcionar sin supervisión.
El objetivo del experimento en Milán es trabajar junto a pacientes y cuidadores para comprender mejor los límites de lo que un robot puede o debe hacer dentro de un hospital, explicó Manuel Catalano, del Instituto Italiano de Tecnología.
«Alter-Ego» también podría, en el futuro, asistir a los pacientes y a sus cuidadores en sus propios hogares, añadió.
En cuanto a los hospitales, Lunetta señaló que los hospitales «tienen muchas tareas repetitivas» que «podrían delegarse a un buen robot».
«Esto también nos permitiría valorar más el trabajo humano, otorgando más tiempo para centrarse en la relación con los pacientes», añadió.
«Alter‑Ego» puede parecer muy capaz, pero «nadie ha considerado delegarle directamente la administración de pastillas», apuntó la neuróloga Rachele Piras.
Aun así, puede resultar útil. Los pacientes podrían sentirse más libres al pedir directamente cosas al robot, lo que además reduciría la carga del cuidador.