República Dominicana al igual que la mayoría de los países de América Latina, las elecciones se convierten en una lucha titánica fuera de lo común. División familiar, riñas, calumnias, rumores de fraude, amarres, luchas de clase y poder, en fin, los intereses llegan a unos niveles que atentan contra la institucionalidad del propio Estado.

En las próximas elecciones el escenario político nos presenta tres figuras que desde ya se perfilan como los seguros candidatos de sus respectivos partidos. El presidente de la Republica Luis Abinader por el (PRM), Abel Martinez por el (PLD) y Leonel Fernández por la Fuerza del Pueblo (FP).
Las encuestadoras de credibilidad aun no presentan sus mediciones, cosa que genera una avalancha de encuestas de escritorios en busca de posicionamiento.
Analicemos la actualidad desde nuestro punto de vista.
Luis Abinader.
El presidente y seguro candidato del PRM ascendió al poder en un contexto nacional e internacional desfavorable nunca antes visto después de la Segunda Guerra Mundial. Un país totalmente cerrado, en donde los ciudadanos estaban enfocados solo en la sobrevivencia por los efectos de la pandemia. Por otro lado, y como era de esperarse, una economía desbastada y un repentino cambio en el ritmo de vida de los ciudadanos.
Le ha correspondido la dura tarea de relanzar un el país, estabilizar la economía y mantener su ritmo de crecimiento. Luchar contra los altos costos de la materia prima, flete, combustibles, inflación, la guerra Rusia-Ucrania y sus efectos económicos. Podemos agregar que tiene el compromiso de retener los votos obtenidos que lo llevo al poder y salir a la conquista de más de medio millón de votantes para alcanzar la victoria en primera vuelta, si la abstención promedio es la misma de elecciones anteriores al Covid19.
Otro escenario es el empoderamiento de la dirigencia de su partido donde el abrazo gubernamental, agregando las alianzas con otros partidos, que se han convertido en una necesitad de todos aquellos que buscan una repostulación.
Tiene buena valoración, ha enfrentado la crisis de forma adecuada y posee el liderazgo casi absoluto de su partido.
Abel Martinez.
La coyuntura política encuentra al candidato morado con grandes desventajas hacia las elecciones venideras. Aunque la división pasó y solo queda un reajuste de militancia, ósea, mudanzas al partido verde o regresos. Otra dificultad es la salida del PLD del gobierno golpeado por el tema de la corrupción, aunque queda como última referencia, cosa que influye en el votante.
Otro acontecimiento lo constituye que ese partido se encuentra en una restructuración desde la oposición, cosa que absorbe tiempo y crea ciertas fricciones. Es un político que viene ascendiendo eslabón por eslabón en la administración del Estado; experimentado, joven, con recursos, como alcalde es valorado de forma positiva y cuenta con una estructura partidaria muy sólida.
Leonel Fernández.
El tres veces presidente de la Republica aparecerá como candidato presidencial por quinta vez. Viene de un proceso de desprendimiento político del partido que lo presento en tres ocasiones y del cual ocupó la presidencia por casi dos décadas.
Su materia prima para crecer es el partido del cual salió y el mismo que pretende ir aliado en caso de que se materialice una segunda vuelta, en donde aspira al igual que Abel Martinez por obtener el segundo lugar. Tiene por delante relanzar su imagen, presentar una propuesta distinta y creíble, para un electorado que cambia de forma acelerada.
No cuenta con una estructura municipal y provincial fuerte, incluyendo dentro de sus organismos de dirección, donde el emerge como única figura de convocatoria y de imagen presidencial competitiva. Otra dificultad es la casi extinción del caudillismo familiar, la descentralización de las informaciones y el ritmo acelerado de los procesos; todo eso hace que los candidatos como Fernández, presenten dificultades en los procesos electorales.
Debemos resaltar que doce (12) años de gobierno tienen efectos positivos y negativos, pero viéndolo de forma positiva, lo ayuda con el reconocimiento nacional, puede exhibir logros que sirvan de comparación con la gestión actual, y sobretodo, crea una lealtad presupuestaria profunda.
La suerte está echada, próximamente saldrán las encuestadoras de prestigio que sirven de referencia para todos los que nos gusta estudiar los proceso,