Llegan las vacaciones de verano y, en lugar de disfrutarlas entre juegos, descanso y actividades recreativas, muchos niños pasan sus días en las principales avenidas de la ciudad trabajando.
En los semáforos se les observa limpiando parabrisas, mientras que otros recorren las calles vendiendo frutas y diversos productos bajo el intenso sol. También se registran casos de mendicidad, donde menores acompañan a adultos o permanecen solos solicitando ayuda económica a conductores y transeúntes.
Los datos más actualizados en República Dominicana sobre trabajo infantil fueron publicados en la Encuesta Nacional de Hogares de Propósitos Múltiples con la metodología de Encuestas de Indicadores Múltiples por Conglomerados en 2019 (Enhogar-Mics), los cuales señalan que el porcentaje de niños, niñas y adolescentes en situación de trabajo infantil alcanzaba un 3.8 % para entonces.
Desde esa fecha se han producido cambios significativos y, según el ministro de Trabajo, Eddy Olivares, la incidencia del trabajo infantil debe ser considerablemente menor en la actualidad, debido a “la reducción de los niveles de pobreza, la ampliación de los programas de protección social, el fortalecimiento de las políticas de permanencia escolar y, especialmente, el incremento en la cantidad y calidad de las inspecciones laborales”.
Entre enero de 2025 y marzo de 2026, el Ministerio de Trabajo (MT) detectó 232 menores de entre 5 y 17 años víctimas de trabajo infantil, en gran parte de sexo masculino. Aunque la gran mayoría tenía entre 15 y 17 años, se reportaron 65 casos entre 10 y 14 años y 12 de entre cinco y nueve años, según cifras publicadas por la Dirección de Prevención y Erradicación de Trabajo Infantil en el portal de Transparencia del MT.
En contraste con el primer trimestre del año pasado, este año la disminución fue de un 49.3 %, cifras alentadoras que se suman a la reducción del trabajo infantil que se ha ido presentando en el país durante los últimos años.
“Nosotros sí podemos decir que en la zona nuestra de incidencia no es que no exista la problemática, pero sí se ha visto bastante mermada”, dijo a este medio Alberto Jiménez Caballero, director ejecutivo de Fundación La Merced, una asociación sin fines de lucro de la Iglesia Católica Dominicana constituida en 2010 que se dedica a la prevención y erradicación del trabajo infantil, como otras causas de explotación, abuso y vulneración de derechos de los niños, niñas y adolescentes en Santo Domingo Oeste.
“Y por lo menos a nivel local, a nivel de Bienvenido y Hato Nuevo; eso se refleja en el resto de la ciudad, porque de ahí se mueven para otras zonas, pues ha habido una disminución”, agregó.
Miembros de la Fundación La Merced.
La cara oculta del trabajo infantil
“Los datos reflejan desigualdades importantes: la incidencia es mayor entre los niños que entre las niñas, en las zonas rurales y en los hogares más vulnerables económicamente”, expresó a este medio Carlos Carrera Cordón, representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en República Dominicana. Quien desempeña este puesto desde junio de 2023, también mostró preocupación sobre cómo la inasistencia a la escuela por trabajar afecta y compromete el desarrollo integral de los menores y su acceso a oportunidades futuras.
Aunque las cifras revelan que los niños constituyen la mayoría de la población en situación de trabajo infantil, expertos señalan que las niñas presentan un mayor riesgo de permanecer ocultas en las estadísticas y de estar expuestas a formas de explotación asociadas al trabajo doméstico no remunerado.
“Se observa una mayor participación de las niñas y adolescentes en tareas propias del trabajo reproductivo, socialmente asignado a las mujeres; mientras que los niños y adolescentes se involucran, en mayor proporción, en actividades ligadas al trabajo productivo”.
Panorama Estadístico 112publicado por la Oficina Nacional de Estadística (ONE)
“Las niñas y las adolescentes suelen estar más expuestas al trabajo doméstico no remunerado, ya sea en hogares propios o de otras personas, al realizar actividades ligadas al rol reproductivo como el cuidado de otros niños y niñas, cuidado de personas mayores o enfermas, realizar las compras del hogar, cocinar, lavar los platos o limpiar la casa, lavar la ropa, entre otras”, agrega el documento.
Santo Domingo, Santo Domingo Oeste y el Distrito Nacional presentaron más de 100 casos, con 53, 41 y 38, respectivamente; mientras que 20 provincias resultaron sin hallazgos, pese a que la encuesta Encuesta Enhogar-Mics 2019 muestra una mayor prevalencia del trabajo infantil en las zonas rurales, donde la incidencia alcanza 4.9 %, frente al 3.4 % en áreas urbanas.
Asimismo, se observa una mayor concentración en los hogares pertenecientes al quintil de menores ingresos, según datos compartidos por el representante de Unicef en el país.
¿A qué se dedican los menores?
A nivel mundial, según cifras del Unicef, la agricultura concentra el 61% del trabajo infantil, principalmente en la agricultura de subsistencia o familiar. En República Dominicana este ha sido el tercer rubro con más casos en el último año, superado por “otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales”, en las que se han encontrado a 57 menores.
Según el ministro de Trabajo, en el primer trimestre de 2026 fueron identificados dos casos de este tipo. Uno de ellos fue en Azua, donde 2 menores de 10 y 6 años realizaban labores de recolección de tomates. El segundo fue en la provincia de La Altagracia, allí detectaron a 3 menores participando en labores de recolección y carga de arroz, consideradas peligrosas para menores de edad.
La data disponible en el Portal de Datos Abiertos de esa institución muestra que entre enero de 2025 y marzo de 2026, el Ministerio de Trabajo retiró a 54 menores que laboraban en la agricultura, la ganadería, la caza, la silvicultura y/o la pesca. Tres de ellos tenían entre cinco y nueve años.
Sin embargo, con más del doble de registros que la actividad anterior, la actividad económica que lideró el número de menores trabajando durante el periodo tratado fue el comercio al por mayor y al por menor, así como también la reparación de vehículos de motor y de motocicletas. Se trata de 115 casos registrados durante inspecciones.
Niño colabora en una bomba de gasolina a echar aire y a cambiar gomas a cambio de dinero.
Aunque no es mencionado en los registros oficiales, Alberto Jiménez Caballero resaltó además que también hay niños, niñas y adolescentes involucrados en conductas delictivas y violentas. En la Fundación La Merced no les ha tocado con frecuencia, pero son conscientes de que hay menores involucrados en delincuencia: robo o drogas. Hay quienes se aprovechan de su condición “porque a los niños también al ser menores de edad la ley los trata de manera diferente”.
No obstante, en el país también existen situaciones en las que adolescentes realizan actividades económicas autorizadas por la legislación nacional bajo condiciones especiales de protección, horarios limitados y sin afectar su educación.
Según cifras de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) publicadas por el Banco Central de la República Dominicana, entre 2025 y el primer trimestre de 2026, el promedio de la población ocupada entre los 15 y 24 años en el sector formal e informal fue de 691,750.
Por ello, el titular del Ministerio de Trabajo recalcó que es importante distinguir estas modalidades legales del trabajo infantil prohibido o de sus peores formas, “que incluyen actividades peligrosas, explotación económica o cualquier labor que ponga en riesgo la salud, la seguridad, la educación o el desarrollo integral de los menores”.
Otras realidades
Unos 88 de los 232 niños rescatados desde enero de 2025 eran indocumentados detectados ejerciendo labores durante inspecciones en Azua, Santo Domingo, Santo Domingo Oeste y San Juan de la Maguana, entre otros.
Aunque no se especifica que eran indocumentados debido a su situación migratoria, Alberto Jiménez Caballero de Fundación La Merced aborda la realidad de la población mixta que vive en nuestro país producto de la inmigración. “Son personas que necesitan también, a veces, cierto acompañamiento para poder salir adelante”, añadió.
“El principal factor sigue siendo la pobreza y la vulnerabilidad económica de los hogares”, explicó Carrera Cordón, de Unicef. “Cuando las familias enfrentan dificultades para cubrir sus necesidades básicas, aumenta el riesgo de que los niños y niñas se incorporen prematuramente a actividades laborales”.
A su vez, influyen otros factores, como el acceso limitado a oportunidades de empleo digno para los adultos, las brechas educativas, las desigualdades territoriales, especialmente en zonas rurales, y la insuficiente protección social para las familias más vulnerables.
Jiménez Caballero enumeró además, entre las causas recurrentes en la población que tratan, a las familias desestructuradas o familias monoparentales, ya que comúnmente son “mamás que están solas con una familia muy amplia y muchas veces no trabajan”. Pero otro factor le produce mucho dolor: la violencia.
Este psicólogo social español narró que en una investigación preguntaron a los menores “si cambiaras algo en tu vida, ¿qué sería?» y la respuesta común era “la violencia en su casa”.
Para Carrera Cordón, igualmente de origen español y también experto en el diseño e implementación de políticas y estrategias para luchar contra las desigualdades, la erradicación del trabajo infantil requiere un enfoque integral que combine protección social, educación de calidad, empleo decente y sistemas de protección de la niñez fortalecidos.
Origen de la data
Estos números en el último año son producto de las inspecciones programadas y operativos especiales que realiza el MT en sectores considerados de mayor riesgo.
Sobre el proceso, el ministro explicó que la institución verifica las condiciones laborales y, cuando identifica posibles casos, activa los protocolos correspondientes para garantizar la protección inmediata del menor.
“A estas acciones se suman las denuncias ciudadanas, los reportes de organizaciones sociales, las informaciones provenientes de otras instituciones públicas y los estudios estadísticos especializados que permiten estimar la magnitud del fenómeno a nivel nacional”, añadió Olivares.
Iniciativas
Con articulación, coordinación e incidencia especialmente en Santo Domingo Oeste, en la zona de Herrera y Manoguayabo, que es donde están ubicados dos centros, la Fundación La Merced interviene no tan solo en la detección de estos niños que trabajan, sino también en el riesgo en familias o en niños que están en exclusión social.
La entidad, contó su director ejecutivo, hace un acercamiento a la familia y la evalúa. “Si se ve que esos niños pues tienen riesgo de que se han vulnerado sus derechos, pues se les invita a la familia, obviamente, a participar de los programas de la fundación”, dijo.
Aunque se han enfocado en la localidad donde tienen asiento, la fundación ha estructurado un modelo y enfoque replicable en otros lugares con iguales características. Asimismo, está abierta a crear sinergias con las que otros puedan abordar la problemática.
Peores formas
La Oficina Nacional de Estadística (ONE), a través de los registros administrativos del Consejo Nacional para la Niñez y Adolescencia (Conani), registró en 2025 unos 280 casos de niños, niñas y adolescentes en situación de calle o víctimas de las peores formas de trabajo infantil. En la República Dominicana estas incluyen la explotación sexual comercial, el trabajo forzado en redes delictivas, el trabajo en el sector agrícola con exposición a agroquímicos, el trabajo doméstico en casas de terceros y la economía informal peligrosa en las calles.
También, destacó Carrera Cordón, en República Dominicana persisten casos vinculados a las peores formas de trabajo infantil, incluyendo situaciones de explotación económica, niños y niñas en situación de calle y trabajos peligrosos que ponen en riesgo su salud, seguridad y desarrollo.
Se calcula que el trabajo infantil peligroso engloba a 79 millones de niños de 5 a 17 años de edad en una amplia gama de sectores.
Las estadísticas muestran además que el trabajo peligroso es más frecuente entre los niños, particularmente en áreas rurales, según el experto.
Los niveles de pobreza resultan influyentes en el trabajo infantil, ya que según la OIT y la CEPAL, en ocasiones, los ingresos del hogar determinan si la familia permitirá o tendrá que enviar a trabajar a sus integrantes menores de edad, situación que violenta sus derechos a la educación y al ocio, de acuerdo a la publicación “Trabajo infantil en República Dominicana: análisis de los resultados de la ENHOGAR-MICS 2014 y 2019 a partir de la nueva metodología”, realizada en 2022.
En 2021, el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos publicó los resultados locales de un informe sobre las peores formas de trabajo infantil en el que resaltó que pese a los ingentes esfuerzos estatales, subsisten deficiencias como la limitación de recursos humanos y financieros para la aplicación de las leyes de trabajo infantil, falta de un número suficiente de inspectores de trabajo e investigadores penales, e instalaciones, transporte y combustible adecuados. Los inspectores de trabajo también carecen de la autoridad para imponer sanciones por infracciones de la legislación laboral, incluidas las relacionadas con el trabajo infantil.
Sin embargo, el ministro aseguró a este medio que “durante la presente gestión se ha fortalecido significativamente el sistema de inspección laboral, aumentando la presencia territorial, la capacitación del personal y la utilización de herramientas tecnológicas para una supervisión más eficiente”.
Asimismo, argumentó que la política del ministerio no se limita a la sanción, sino que su enfoque es preventivo y correctivo; en el diseño de esa política participan además el Comité Directivo Nacional de Lucha contra el Trabajo Infantil , del que forman parte aproximadamente 60 instituciones gubernamentales y no gubernamentales, entre ellas el Conani.
Derecho al juego
El representante de país de Unicef en República Dominicana insistió en que el trabajo infantil no debe verse como una estrategia de apoyo familiar ni como una realidad inevitable.
“Cada niño y niña tiene derecho a estudiar, jugar, desarrollarse plenamente y crecer en un entorno seguro y protector”.
Carlos Carrera CordónRepresentante del Unicef en República Dominicana
En este mes de junio, Unicef también recuerda la importancia del juego como un derecho fundamental de la niñez e insta a promover entornos familiares libres de violencia, donde el afecto, el juego y la crianza positiva sean protagonistas.
“La erradicación del trabajo infantil es una responsabilidad compartida entre el Estado, las familias, el sector privado y la sociedad en general; es fundamental fortalecer las políticas de protección social, garantizar una educación de calidad y generar oportunidades económicas para las familias”, finalizó Carrera Cordón.
Asimismo, Jiménez Caballero, acotó que espera que el Estado haga cumplir las leyes como son y que además apoyen iniciativas como la de la fundación que dirige y otras instituciones que hacen una labor “muy importante y loable”.
“El Estado, al final, es el principal garante de los derechos de los niños y quien debe garantizar todo eso; y si no llega a garantizarlo, pues al menos a las instituciones que estamos haciéndolo de manera desinteresada”.
Alberto Jiménez CaballeroDirector ejecutivo de la Fundación La Merced
De su lado, el representante estatal expresó a este medio que la visión del Ministerio de Trabajo es clara: ningún niño debe trabajar en condiciones que comprometan su bienestar o su derecho a la educación.
“La prioridad es fortalecer la prevención, la sensibilización de las familias y la formalización del empleo adulto, porque un empleo digno para los padres es uno de los mecanismos más eficaces para prevenir el trabajo infantil”, puntualizó Olivares.
Nuevas medidas
Ante la desactualización del último estudio oficial, el Ministerio de Trabajo está gestionando la realización de una nueva investigación nacional que permita contar con datos actualizados, confiables y metodológicamente sólidos.
Pero también anunció recientemente la aplicación del Modelo de Identificación de Riesgo del Trabajo Infantil (Mirti), auspiciado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Cepal. Este constituye una herramienta moderna de análisis que permite identificar, mediante el uso de información estadística y variables socioeconómicas, los territorios, sectores productivos y grupos poblacionales con mayor probabilidad de presentar situaciones de trabajo infantil.
“Más que contabilizar casos ya existentes, el Mirti funciona como un sistema de prevención. Su propósito es anticipar riesgos y orientar las intervenciones públicas hacia los lugares donde pueden existir mayores vulnerabilidades”, explicó Olivares.
El modelo integra indicadores relacionados con pobreza, empleo, educación, características demográficas y otras variables sociales que permiten construir mapas de riesgo y facilitar una toma de decisiones basada en evidencia.
Para el Ministerio de Trabajo, esta herramienta representa un avance estratégico porque permitirá optimizar la planificación de las inspecciones, focalizar los recursos públicos, fortalecer la coordinación interinstitucional y desarrollar políticas preventivas mucho más efectivas.
«Tenemos el criterio de que la lucha contra el trabajo infantil debe sustentarse en información confiable, innovación tecnológica y una acción coordinada entre el Estado, el sector empresarial, las organizaciones sindicales y la sociedad civil».
Eddy OlivaresMinistro de Trabajo
El objetivo final es consolidar una República Dominicana donde el trabajo decente sea una realidad para los adultos y donde todos los niños, niñas y adolescentes puedan ejercer plenamente sus derechos, crecer en entornos seguros y desarrollar su proyecto de vida a través de la educación, la protección social y las oportunidades que ofrece un país comprometido con su futuro.
SEPA MÁS
Trabajo infantil
Desde un enfoque de derechos la Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo infantil como “todo trabajo que priva a los niños y niñas de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”. Esta categoría incluye a toda persona menor de edad ocupada en actividades económicas, tanto en el sector formal como en el informal, realizadas a cambio de ingresos o de algún otro tipo de remuneración (en efectivo o en especie), y sin importar si estos trabajos son realizados dentro o fuera del entorno familiar. El trabajo doméstico, sea remunerado o no, también pertenece a dicha categoría. Es necesario destacar que no toda participación es considerada trabajo infantil, pues han de considerarse los umbrales y criterios establecidos en cuanto a la edad, cantidad de horas, tipo y condiciones de trabajo.