Día Mundial de la Salud Sexual
-0:00
Según la Organización Mundial de la Salud, cada día se producen en el mundo más de un millón de infecciones de transmisión sexual curables, una cifra que debiera llamar la atención de los gobiernos y de las sociedades.
Un estudio de 2023 en nuestro país, publicado en la revista Therapeutic Advances in Infectious Disease (Avances terapéuticos en enfermedades infecciosas) encontró que casi la mitad de las personas estudiadas, 49% (héteros, personas trans y poblaciones vulnerables) resultó positiva a una ETS, y que la sífilis es la de mayor prevalencia en poblaciones fronterizas.
Esto concuerda con otros datos preocupantes a escala mundial, como la tendencia al alza; en 2023, por ejemplo, de los 87 países con vigilancia reforzada, en nueve se detectaron niveles altos de gonorrea resistente al antibiótico de última línea.
El Día Mundial de la Salud Sexual se conmemora cada 4 de septiembre por iniciativa de la Asociación Mundial para la Salud Sexual, y este 2026 tiene por lema Every Body (Todos), una fecha en la que se propone reflexionar sobre la sexualidad responsable y la protección sexual.
Obviamente, uno de los problemas en nuestro país es la falta de acceso a información confiable, la ausencia de una educación sexual temprana que, lamentablemente, coincide con una iniciación sexual precoz de los adolescentes.
Un prejuicio persistente es que la educación sexual adelanta el inicio de las relaciones. La evidencia acumulada apunta en sentido contrario: la información completa tiende a retrasarlo y a aumentar el uso de protección. El segundo error es creer que las infecciones les suceden a otros; cuando una buena parte cursa sin síntomas que no se detectan sin análisis, el tercero es confundir anticoncepción con protección: los anticonceptivos evitan embarazos, pero no protegen de las infecciones.
La mejor manera de adherirse a este día es informarse, promover la sexualidad protegida, evitar la promiscuidad, exigir a las autoridades que promuevan campañas de información accesible, aconsejar a los jóvenes del entorno familiar que no se apresuren y consultar periódicamente a los especialistas.
Una sexualidad responsable evita embarazos precoces y uniones tempranas que crean enormes problemas a las familias y a la sociedad.
